Cuando hablamos de Alemania, nos referimos a una república federal, democrática y representativa, con un sistema de gobierno parlamentario.
Ante la dimisión del presidente Christian Wulff por las crecientes presiones tras verse envuelto en un escándalo de corrupción y tráfico de influencias, la canciller alemana Ángela Merkel en su calidad de Jefa de Gobierno y, de acuerdo a las estructuras institucionales del sistema de gobierno parlamentario alemán, las cuales definen que el Jefe de Estado es elegido por una Asamblea Federal integrada por miembros del Bundestag y un número igual de delegados estatales, buscará, como líder de la mayoría parlamentaria, el consenso con la oposición para la elección del nuevo presidente alemán.
La renuncia del Presidente Wulff (segundo mandatario alemán que renuncia en el gobierno de Ángela Merkel), nos hace ver la fortaleza del Estado de derecho en Alemania y el poder de sus instituciones para que el gobierno no se desmorone y puedan de manera consensuada resolver una crisis política.
Merkel es al mismo tiempo Canciller Federal de Alemania y la presidenta del partido gobernante, la Unión Demócrata Cristiana, que es designado por el Bundespräsident después de haber sido elegido por el Bundestag. Es así que la Canciller alemana tratará de que el nuevo presidente surja de su mismo partido o alguien a fin a su propuesta de gobierno.
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