miércoles, 2 de mayo de 2012

El senado de Argentina vota hoy proyecto de ley sobre expropiación de YPF




(CNNMéxico) — El senado argentino votará este miércoles el polémico proyecto de ley de expropiación del 51% de las acciones de YPF en manos de la empresa española Repsol, lo que ha generado diferencias diplomáticas entre Argentina y España.

De ser votado a favor el proyecto de ley, el próximo jueves 3 de mayo podría convertirse en ley al llegar a manos de los diputados.

Se espera que la votación, que tendrá lugar por la mañana de este miércoles, cuente con 67 votos a favor por cuatro en contra y una abstención, afirma el diario argentino el Clarín.

Con ello, el Estado argentino regularía toda la actividad de los hidrocarburos ya que los consideraría un “recurso estratégico” de “interés público nacional y objetivo prioritario” para la nación sudamericana.

Ante esta medida impulsada por la presidente argentina Cristina Fernández, el gobierno español le ha planteado a sus socios de la Unión Europea, una serie de medidas represivas en contra de la nación latinoamericana.

“Lo mejor que puede ocurrir es que lleguemos a una solución negociada a través del diálogo", indicó José Manuel García-Margallo, ministro español de Exteriores.

El gobierno español ha dicho que respeta la soberanía de Argentina; sin embargo, ha solicitado una compensación adecuada para Repsol y el cumplimiento de los cauces legales por la expropiación.

Argentina se ha negado a pagar los 10.000 millones de dólares que Antonio Brufau, presidente de Repsol, reclama en compensación por las acciones que le serán expropiadas al grupo.

Sin embargo, la indemnización será de “cero pesos” luego de que el Tribunal de Tasación establezca el precio de la compañía, tal como fija el proyecto de ley, dijo Axel Kicillof, viceministro de Economía, a la presidenta Cristina Fernández según el diario bonaerense La Nación.

La petrolera YPF, filial de Repsol, fue privatizada en 1999 durante el gobierno de Carlos Saúl Menem y se convirtió en una de las grandes compañías petroleras del mundo. Los políticos argentinos buscan recuperarla porque argumentan que no beneficia al país desde la privatización.

Mientras que en 2004 se exportaban 6.000 millones de dólares en combustibles y se importaba por 1,000 millones de dólares, en 2011 el país mantuvo las exportaciones, pero con importaciones valoradas en 9.000 millones de dólares, lo que implicó un déficit externo de 3.000 millones de dólares en el rubro.

En caso de que Repsol perdiera YPF, se vería amenazada el 60% de su producción y un 20% de sus activos.

Comentario a la nota:

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner justificó su decisión de nacionalizar la empresa petrolera YPF, y citó su admiración por Petrobras, el gigante paraestatal de petróleo brasileño, y otras empresas estatales de petróleo en América Latina, provocando una disputa diplomática con España y tensión con la Unión Europea.

El argumento que utilizó la Presidenta de Argentina para justificar la nacionalización fue que “es la primera vez en 17 años que Argentina tiene que importar gas y petróleo”. Fernández marcó como único responsable del déficit energético a Repsol-YPF, que solo explota un tercio de los hidrocarburos producidos en el país. “Proseguir con esta política de vaciamiento, de no producción, de no exploración, prácticamente nos tornaríamos en un país inviable, por políticas empresariales y no por recursos”.

Fernández usó una de las grandes palabras mágicas que se pueden usar en Argentina: “soberanía” energética nacional.

La nacionalización petrolera, que llega después de otras que tienen que ver con una aerolínea y los fondos de pensión, tiene sus detractores en Buenos Aires. No obstante, las nacionalizaciones alcanzan resonancia en un país donde persisten fuertes sentimientos con respecto a las privatizaciones llevadas a cabo bajo las políticas de economía liberal de los años 90´s, que precedieron a una caótica crisis económica al comienzo de la década pasada. 

El Gobierno argentino busca declarar la empresa de "interés público" para, acorde a la Ley 21.499 de Expropiaciones, poder adquirir el 51% de su capital. De otro modo, tendría que lanzar una oferta de compra sobre la práctica totalidad de sus títulos.

Esta Ley busca dar sustento legal a la actuación de la Presidenta de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner, ya que en ella se establece la utilidad pública como fundamento legal a la expropiación y comprende todos los casos en que se procure la satisfacción del bien común.

La declaración de utilidad pública comprende no solamente los bienes que sean necesarios para lograr tal finalidad, sino también todos aquellos cuya razonable utilización en base a planos y proyectos específicos convenga material o financieramente a ese efecto, de modo que se justifique que las ventajas estimadas serán utilizadas concretamente en la ejecución del programa que motivó la declaración de utilidad pública.

Es de esta manera que el Gobierno argentino busca fundamentar su decisión de nacionalizar la empresa petrolera YPF a nombre del  Estado Nacional, a través acto administrativo fundado en ley.

Ahora bien, para llegar a la expropiación es necesario un trámite legal que garantice el debido proceso que tutela los derechos del expropiado y que comienza con una declaración del Congreso de la República. Por ende,  aún la Presidenta de Argentina con su anuncio no ha expropiado nada, es decir, solo ha presentado un proyecto de ley para expropiar.

Una expropiación es definida como un acto de derecho público, mediante el cual el Estado, para el cumplimiento de su fin, priva coactivamente de la propiedad de un bien al titular del derecho sobre él, siguiendo un determinado trámite y pagando una previa indemnización en dinero.

En este sentido, estamos frente a un acto del Ejecutivo que busca  limitar el derecho de propiedad. El fundamento constitucional de la expropiación es el artículo 17 de la Constitución Argentina, que establece: “La expropiación por causa de utilidad pública debe ser calificada por ley y previamente indemnizada.” El mismo artículo in fine declara abolida la confiscación.

Como vemos, la declaración de utilidad pública es el presupuesto jurídico esencial para la expropiación. Sin ella es imposible. Y es atribución excluyente del Poder Legislativo, jamás puede hacerla el Ejecutivo.

Además, como garantía del derecho de propiedad existe todo un trámite expropiatorio, que puede ser administrativo (extrajudicial) o judicial. El primero también se llama avenimiento y tiene lugar cuando el expropiante (el Estado) ofrece al expropiado el valor fijado por los organismos técnicos competentes, que en el caso de YPF será el Tribunal de Tasaciones de la Nación (art. 10 y cc. Ley 21.499). Por esta razón la Presidenta no habló de “precio” en su mensaje de presentación (como reclamaban en el Gobierno español) aun no ha sido establecido el monto de la indemnización y existe todo un procedimiento con múltiples garantías para fijarlo. Si hay acuerdo en este monto, la expropiación se perfecciona a través de un decreto que aprueba el mismo y se transfiere el dominio del bien expropiado al expropiante.

En cambio, si no hay avenimiento, el expropiante debe promover ante el Poder Judicial la acción de expropiación. Es decir, la decisión final la toman los tribunales, después de un juicio.  Y no así el Poder Ejecutivo.

Como vemos, en este anuncio del Ejecutivo en Argentina, se esta cuidando el debido proceso para que exista  seguridad jurídica y que el procedimiento iniciado por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner sea completamente legal.

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