El
presidente griego Carolos Papulias propuso el lunes a los partidos políticos la
formación de un gobierno de notables para evitar nuevas elecciones en junio y
una salida del país de la zona euro, en una jornada marcada por las presiones internacionales
y el nerviosismo de los mercados.
Esta
idea de un gobierno de personalidades ajenas a la política, que deberá contar
con el apoyo del Parlamento, no fue rechazada de entrada y será objeto de
nuevas negociaciones el martes en las que participarán todos los partidos con
representación parlamentaria salvo el neonazi Amanecer Dorado.
Este
gobierno fue propuesto para evitar elecciones y conformar un gobierno
de coalición. Sin embargo, si no se encuentra un acuerdo
para formar un gobierno antes del jueves, deberán convocarse nuevos comicios en
un mes.
Los
tres líderes políticos presentes dijeron que este nuevo gobierno de notables
tendría como tarea flexibilizar y renegociar a largo plazo las medidas de austeridad
drásticas impuestas a Grecia a cambio de la asistencia financiera de la Unión Europea (UE),
el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Pero
los líderes de la Eurozona
ya dieron a entender que si Grecia no respeta escrupulosamente las condiciones
del plan de rescate internacional, están preparados para dejarle salir del
euro, aunque esta decisión pueda desestabilizar todo el proyecto de moneda
única.
Parece
estar muy claro que el tabú de una salida de Grecia de la zona euro parece
haberse roto en Europa, donde se endurece el mensaje para que Atenas aplique la
austeridad pese al descontento de la calle y el caos político.
Sin
embargo, las elecciones legislativas griegas estuvieron marcadas por un sonoro
rechazo a las medidas de austeridad.
Comentarios
a la Nota :
Aquellos
que consideran que la soberanía es un dogma anticuado, suelen apelar a la falta
de autonomía del Estado moderno, que le obliga a cooperar institucionalmente
tanto con poderes fácticos en el interior, como en sus relaciones
internacionales con otros Estados.
Y si
bien la Unión Europea
vino a revolucionar el concepto de soberanía, la cooperación entre los países
europeos no se entendería sino partimos de que el poder soberano europeo está
fundado justamente en la voluntad democrática de los pueblos de los Estados
miembros.
El
Estado constitucional es como cualquier otro Estado, un poder político
organizado y, por tanto, hacia el interior soberano. Haciendo uso del monopolio
del que goza para establecer derecho obligatorio para todos aquellos que están
sometidos a su autoridad a través de normas jurídicas vinculantes, cuya
aplicación se impone gracias a la coercibilidad, lo que permite al Estado la
legalidad para tomar facultades en todos los asuntos públicos.
Es por
ello que considero importante seguir diferenciando en el Estado democrático
entre Estado y sociedad, aunque sea ésta última la que otorga legitimación
democrática a los órganos estatales y a las decisiones que éstos toman.
En este
sentido, Pedro Cruz Villalón reflexiona sobre la relación del Estado y la
sociedad, así como de la necesidad de una separación funcional que permita al
Estado constituirse como una unidad de acción organizada, vinculado
funcionalmente a la sociedad.
Este
autor se aleja de aquellos teóricos que ven al Estado como una unidad
sustancial, previa superior y externa a la sociedad, que se equivocan en el
entendimiento del Estado moderno y su papel de velar por los derechos del ser
humano y promover la cooperación social.
Por
ello, asegura, el Estado debe constituirse en sinergia con la sociedad,
originándose una pluralidad de dependencias recíprocas donde la democracia sea
el garante de la libertad.
Sólo
puede hablarse de una verdadera democracia, representativa y participativa,
cuando la composición formal y material del sistema, guarda una correspondencia
adecuada con las diversas fuerzas que conforman la sociedad y, les permite a
todas ellas, participar en la adopción de las decisiones que le competen al
Estado.
Es así que
si el presidente griego Carolos Papulias y los partidos políticos no son
capaces de satisfacer las expectativas del pueblo griego con la formación de un
gobierno de coalición integrado por notables ajenos a la política, que cuente con
el apoyo del Parlamento, y que tendrá como propósito la renegociación a largo plazo de la deuda de
Grecia y las medidas de austeridad drásticas impuestas a Grecia a cambio de la
asistencia financiera de la
Unión Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo
Monetario Internacional (FMI), esta nueva intentona fracasará ya que las
elecciones legislativas griegas estuvieron marcadas por un sonoro rechazo a las
medidas de austeridad.
Es esta
paradoja la que le brinda una importancia y relevante actualidad a la actuación
del Ejecutivo con respecto a la participación ciudadana, ya que ésta aparece
como un principio de organización social y de ordenamiento político en la planeación
de sus acciones que ayuda a conducir la toma de decisiones del gobierno.
Para
ello, conviene que el Poder Ejecutivo facilite la participación de todos los
ciudadanos y, mantener sobre todo, una vinculación permanente con su partido y
su electorado para alcanzar el fin democrático y una integración eficaz de la
acción gubernamental que se intenta con la instauración de este nuevo Gobierno
y la legitimación en la formación de la voluntad política, además de intervenir
activamente en la tarea de construir la voluntad estatal y en el conjunto de
las decisiones que a diario se toman en la administración pública, a fin de
alcanzar el bienestar ciudadano y la preservación del propio sistema político,
económico y social.
Peter Häberle
afirma que el principio democrático es el elemento clave para excluir el
dominio absoluto del Estado y que el ejercicio del poder sea arbitrario.
Es por
ello relevante tomar en cuenta la dignidad humana como un postulado esencial al
que hace alusión Peter Häberle, en el sentido en que es la Constitución la
entidad receptora de los procesos culturales, misma que los desarrolla y en los
que se encuentra inmersa, surgiendo entonces como el logro cultural por
antonomasia, una cristalización cultural resultante de la unión entre el pueblo y la dignidad humana,
entre la razón y la libertad, entre los intereses particulares y el bien común,
entre el poder y el derecho.
En el
caso, de Grecia vemos una clara pugna entre la dignidad humana con respecto a
las medidas de austeridad impuestas a Grecia a cambio de la asistencia
financiera de la Unión
Europea (UE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo
Monetario Internacional (FMI), que empobrecerán
a la mayoría de los griegos.
Por
tanto, la gobernabilidad es un ejercicio de cooperación y organización social, que,
con inteligencia y astucia, orienta al complejo social para hacerlo
corresponsable en el diseño e instrumentación de acciones sobre temas concretos
y de interés público.
Por
ello, la gobernabilidad debe ser capaz de llevar a la sociedad a los acuerdos
básicos de convivencia entre posturas diferentes y debe al mismo tiempo,
procurar espacios donde se respeten las diferencias y se construyan las grandes
decisiones, en un ambiente de respeto y concordancia. Esta será la prueba de
fuego para Grecia.
Es
decir, si el Poder Ejecutivo aspira a la
gobernabilidad, tendrá que asumir el compromiso de modificar y enriquecer sus
propias iniciativas a partir de adoptar como suyas, propuestas o decisiones
ciudadanas. Ese será el mundo donde se desenvolverán los gobiernos que aspiren
a la gobernabilidad democrática.
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