lunes, 30 de agosto de 2010

Operaciones mentales básicas

Operaciones mentales básicas: elementos sustanciales para la construcción del conocimiento intelectual, la razón y la lógica.

Las operaciones básicas del pensamiento (concepto, proposición y razonamiento) constituyen el fundamento de la racionalidad humana. Gracias a ellas podemos construir formas lógicas de pensamiento, expresar ideas, emociones y sentimientos.

Los conceptos son la forma más simple dentro de las operaciones mentales. Se conforman a partir de operaciones intelectuales que nos ayudan a definir las características propias de un objeto para diferenciarlo de los demás.

Para cada una de operaciones mentales existe una forma de expresión que puede ser oral o escrita. Es de esta manera que podemos pasar de los simples conceptos, a los enunciados y, a partir de ellos, elaborar razonamientos.

Un concepto se conforma a partir de la descripción de las notas características o rasgos distintivos de un objeto, así como por su extensión, es decir, el conjunto de objetos a los que se aplica esa misma descripción.

Lo anterior, nos remite al método Aristotélico para la formación de conceptos: género próximo (sustancia) y diferencia específica (accidentes). En otras palabras, podemos identificar las características de un objeto a partir de su género, para después, encontrar su diferencia específica.

Un ejemplo es el de gato, donde su género más próximo es felino y su diferencia específica es doméstico. Esto nos ayuda a diferenciarlo de tigre, leopardo, jaguar, entre otros. Con ello, logramos ampliar la comprensión de gato y reducir su extensión de manera significativa.

Se trata de una ecuación inversamente proporcional que nos permite entender que, mientras más específico sea el concepto, es decir, entre más amplia sea la compresión, podremos reducir la extensión.

Como vemos, todo concepto es solo una aproximación del objeto que buscamos definir a partir de una expresión gramatical oral o escrita conocida como término, mientras que, a la expresión mental del mismo, se le denomina definición.

Para que los conceptos adquieran sentido deben ser incorporados a las proposiciones o juicios, es decir, a enunciados en sentido verdadero o falso.

La proposición nos ayuda a expresar un juicio entre dos términos: sujeto y predicado, que afirma o niega este de aquel, o incluye o excluye el primero respecto del segundo.

Es así que gracias a las expresiones gramaticales con un sentido de verdad o falsación, podemos construir silogismos a partir de premisas que emanan del razonamiento, y que nos llevan a elaborar operaciones intelectuales cada vez más complejas y conclusivas para entender nuestra realidad.

Un ejemplo de lo anterior es el siguiente:

Silogismo:

Premisa Mayor: Todo hombre es mortal

Premisa Menor: Yo soy hombre

Conclusión: Yo soy mortal

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